un blog para narrar la realidad de gays, lesbianas, bisexuales y transgéneros en Cuba

El gobierno de la isla debe saldar su deuda con “todos los homosexuales cubanos”.
Mucho se ha hablado por estos días de las celebraciones por el centenario del nacimiento de Virgilio Piñera, ese importante escritor cubano que fue marginado en los años setenta por el solo “delito” de ser homosexual.
Según el periódico Granma (órgano oficial del Partido comunista de Cuba), “una de las más grandes deudas de la cultura cubana quedará saldada con estos festejos”. Estoy segura de que Virgilio hubiera muerto feliz si el gobierno se hubiera dado cuenta antes, del error que cometía.
Tuvieron que pasar más de cuatro décadas para que Fidel Castro reconociera la responsabilidad de su “Revolución” en la fiera represión que se orquestó contra los homosexuales durante los años 60 y 70; para que admitiera que “aquello había sido un error muy grande”. Hasta Antón Arrufat, que fue otro de los marginados por ser homosexuales o tener criterios políticos diferentes a los oficiales durante el “Quinquenio gris” (1971- 1975), además de ser amigo y albacea literario de Piñera, tuvo que esperar más de 40 lustros para homenajear y reconocer el valioso aporte de este dramaturgo, poeta, novelista y crítico a la cultura cubana.
Si bien es cierto que no sirve de nada pedir ahora las cabezas que debieron rodar en aquel momento, también lo es, que no basta que los intelectuales y el gobierno intenten (con homenajes) restañar heridas por aquel período. Los homosexuales que formamos hoy las generaciones que les han seguido a todos aquellos que fueron víctimas de tantos crímenes homofóbos, como las UMAP, los Acuerdos del primer Congreso de educación y cultura (que sancionaban a los que, siendo homosexuales, ocuparan cargos artísticos o en la educación), el ostracismo a que fueron condenados tantos homosexuales cubanos, somos los responsables de acabar con la discriminación e implantar el respeto pleno de los derechos de las personas LGBT. Y el inicio de ese camino debe ser, exigir al gobierno de esta isla, sobre todo al autor intelectual de aquellos crímenes, Fidel Castro, unas sinceras disculpas.
Exigimos, a nombre de los vivos y los muertos, víctimas de tanta homofobia y tanto odio, que se disculpe públicamente quien, al frente de esta “revolución”, dejó sin sonrisa, sin futuro y sin sueños, a tantos seres humanos.
Si el gobierno tiene verdadera intención de saldar su deuda con los homosexuales cubanos, lo emplazamos a que nos permita (a la comunidad lgbt) establecer un diálogo respetuoso con él, exponer nuestras demandas y, sobre todo, a que comience de una buena vez, a respetar los derechos humanos que por tanto tiempo les han sido negados a los homosexuales, los bisexuales, los transgéneros y también, a los heterosexuales de la isla.

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